COLECCIONES CARTELERA

 

San Pedro Tlaquepaque, desarrollo su traza urbana de forma paulatina. En 1900, ya se habían construido mil seiscientas casas de un piso, veintidós de dos plantas. Aún predominaban jacales o chozas, en esa época se registraron quinientas setenta y siete, con estás características de casa habitación rural.

Al situarnos sobre la calle Independencia, las casas de estilo colonial que caracterizan la arquitectura de Tlaquepaque nos dan pautas sobre su importancia histórica. El uso de éstas, durante el Siglo XIX, fue para descanso de las familias acaudaladas de la capital del nuestro Estado. Estas casas señoriales se convierten en famosas, no sólo por su estilo, comodidad o función, sino que llevan consigo el sello legendario de pasajes y sucesos de leyenda y cuentos de aparecidos, tesoros enterrados y túneles.

Actualmente, estas viejas casonas ahora se han convertido en salas de exposición, talleres, tiendas, galerías o centros culturales.

En 1953 por iniciativa del Gobernador de Jalisco, Agustín Yáñez, se consolido un comité. Entre las actividades importantes de éste, destaca la organización de la primera gran Feria de Jalisco. Un grupo de jóvenes artistas e intelectuales consiguió que se incluyeran en el programa de la Feria, tres exposiciones: una de pintura y escultura contemporánea, otra de arte religioso y la tercera de arte popular; el objetivo era apoyar la difusión de la Tradición Creativa del Estado.

Para realizar el montaje de esta última, recorrieron todo el estado para realizar la recolección de piezas de mérito. Varios artesanos, prestaron piezas de sus colecciones, apoyando esta iniciativa. Este y otros eventos como los concursos de alta artesanía en Talpa, contribuyeron para que la opinión pública y gobiernos institucionales, comenzará a poner atención en este sector de la población: los artesanos. Un ejemplo de esto, fuel la entrega del Premio Jalisco en 1953 a Odilón Avalos, artesano que destacó por su producción de vidrio soplado, en 1954 se le entregó este reconocimiento a Manuel Peregrina, platero y en 1955 a Amado Galván destacado alfarero de Tonalá.

En 1957, la insignia José Clemente Orozco, fue otorgada al ebanista originario de Jalostotitlán, Lino Gutiérrez y Celia Medrano alfarera de Tonalá. En 1958 se le entregó a Juan delgadillo, artesano dedicado a la talla de miniaturas de hueso, originario de Teocaltiche. El interés oficial por esta materia culmina en 1964, con la creación del Instituto de la Artesanía Jalisciense.

Una finca de arquitectura neoclásica que data de mediados del siglo XIX, ubicada en la casa número 237 de la calle Independencia. Fue fundado a iniciativa del gobernador Agustín Yáñez y por los Instituto Nacional Indigenista e Instituto de Antropología e Historia, un 6 de diciembre de 1954.